Visitas

Thursday, November 22, 2012

Primeras horas de la mañan de un domingo de septiembre, voy en el autobús, junto a la ventana, con el sueño caractarístico de estas horas, contemplando el verdor de los árboles, las inmensas hectáreas llenas de la madre del azúcar, caña... diviso una llanura hermosa.

En el recorrido pude ver la calma del río Yaque del Sur, con bastante agua en su caudal, fruto de las lluvias de los últimos días. Pienso en la paz que transmite esa masa de agua, resplandeciente al recibir los rayos de luz del sol, en total calma, recorriendo su cause.  Ese estado natural que delita me lleva a pensar en la facilidad que tiene el mismo para transformarse en peligroso, bravío depredador de todo lo que se interponga en su camino, cuando las aguas de lluvia empiezan a precipitarse sobre él.

Qué vulnerables son ante él las siembras, sustento de cientos de familias, los animales, las casuchas y la gente, esa gente que siempre está a su lado en la zona de la cuenca, la misma que le teme hasta morir cuando sus aguas malhumoradas amenanzan con engullirlos.

Calma, paz y belleza de hoy temprano, que a penas unos días atrás era miedo, destrucción y tristeza.

La fuerza de la naturaleza es como una fiera indomable.

Sussy Feliz

No comments:

Post a Comment

AddThis

Bookmark and Share