Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar El Templo de Debod. Es un lugar muy visitado por los turistas internos y externos, ya que implica un viaje a Egipto, pero sin tomar un avión, allí se pude apreciar un aire de comunión, firguras labradas en piedras, imágenes de ofrendas hechas a los dioses reflejadas en una tenue luz, un lugar que parece pequeño,pero dentro está conformado por varias recámaras silenciosas y llenas de cierta magia y misterio.
Es un Templo Egipcio trasladado a Madrid con motivo de la construcción de la Presa de Asuán, como regalo del Gobierno Egipcio a España en 1968. Su construcción se remonta al Segundo Milenio a. C. con añadidos de la época Ptolemaica y Romano - Imperial (Siglo I a. C. y II d. C). Está abierto al público en su actual ubicación en 1972
La construcción del templo la inició a comienzos del siglo II a. C. el rey de Meroe Adijalamani, quien dedicó una capilla dedicada a los dioses Amón e Isis. La capilla está decorada con relieves. Posteriores reyes de la dinastía ptolemaica construyeron nuevas estancias alrededor del núcleo original. Tras la anexión de Egipto al Imperio Romano, los emperadores Augusto, Tiberio y, tal vez, Adriano, culminaron la construcción y decoración del edificio. Con el cierre de los santuarios de Isis en Filé, en el siglo VI, el templo quedó abandonado.
Desde la explanada del templo de Debod, se tienen unas excelentes vistas sobre la Casa de Campo, la catedral de la Almudena y el Palacio Real.
Sussy :)



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