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Wednesday, April 21, 2010

Una Linda Experiencia

Pasaban las 9 de la noche y  luego de un desacuerdo conyugal, como puede suceder en toda pareja, decidí irme a la cocina a preparar la cena. Una vez allí, entre el picor de la cebolla y el olor a ajo y verduras empecé a sentirme relajada, como si flotara en un ambiente, diría yo “Espiritual”. De repente comencé a pensar en aquellos años de mi adolescencia cuando andaba en los caminos de la fé. Empezaron a llegar a mi memoria las letras de himnos de adoración que en aquel entonces cantaba; y empecé a cantar:
Santo, Santo, Santo
Mi corazón de adora,
Mi corazón , sabe decir
Santo es Jehová.
Este himno en particular me hizo recordar mi visita a un culto en una pequeña capilla ubicada en algún lugar del barrio Palmarito hace más o menos 13 años. Recuerdo que estaba allí en una cadena de oración,  y con mis ojos cerrados sentí un agradable aroma que asociaba con el pastor Sucre, al abrir los ojos vi que él estaba allí, se había agregado a la cadena, había llegado de los Estados Unidos y nos sorprendió allí. Sucre  era alguien muy importante para mí, lo quería en demasía, me trataba como a una hija suya, con tanto amor; y no quiere decir que ya no le quiera, sino que el tiempo, las circunstancias, la vida nos ha desconectado. En realidad sigue siendo mi pastor.
Luego comencé a cantar:

Hay dos huellas en la arena, dibujadas a tu lado
Y al caminar por la arena, cuatro huellas van quedando
Pero al llegar la tristeza y el dolor, tan solo quedan

Dos huellas que son de Cristo dibujadas en la arena
Dos huellas que son de Cristo, que en sus brazos, hoy te lleva

No estés triste mas, porque Dios toma tu carga hoy
no te aflijas más, deja todo en las manos de él
El señor Jesús, quien te llevará en sus brazos , y
También llevará todo, todo, tu sufrir

¡Qué hermosas letras! Y eso que algún error debe haber, ya que no la recordé en su totalidad. Recuerdo que me encantaba escuchar a mi prima Alfonsina cantando esta canción, con esa voz alta y melodiosa. ¡Cuántos recuerdos bonitos tuve anoche! Pensé en personas con quienes compartía en aquellos tiempos, en especial Adolfo Ferreras, me quería mucho, y yo a él (en paz descanse), siempre cantaba el himno “Más allá del Sol”, Luis Manuel, Kenia, Nancy, Saíra mi amiga del alma desde entonces.

En ese lapso de tiempo en que me extrapolé al pasado, sentí una tranquilidad de seda, sentí el amor de Dios en mí, sentí ganas de acercarme a él, pues aunque neguemos esa realidad, mientras más buscamos de Dios más felicidad y paz tenemos.

Unas horas más tarde me quedé pensando en los extraña que me sentí, y recordé que esa noche, para mí casi las 10 p.m., eran casi las 4 p.m. en mi país, y en esos momentos mi familia estaba reunida orando y cantando al señor, a la vez que se oficiaba un culto  por el cumple mes de  la muerte de mi tío Santiago.

Todavía estoy pensando si de alguna manera pudo haber alguna conexión, no lo sé, parece poco probable, quizás se trata de una extraña coincidencia.

Sussy F.

Salmos 121
Alzaré mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.
Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

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